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Source: Photo by Mike Kline (notkalvin) / Getty

NBC4 .- El Centro de Predicción Climática de la NOAA prevé un otoño más suave de lo habitual en términos de temperaturas, acompañado de un ligero aumento en las precipitaciones en Ohio. Las condiciones más húmedas de lo normal afectarán la región de los Grandes Lagos y el noreste de Estados Unidos, extendiéndose hacia el norte de Ohio y Pensilvania.

La sequía que ha golpeado gran parte de Ohio durante los últimos cuatro meses ha mostrado signos de alivio gracias a las lluvias provenientes de los remanentes del huracán Helene, que se desplazaron hacia el noroeste, alcanzando Kentucky y permaneciendo varios días en la región. Sin embargo, en el este de Ohio, todavía persisten áreas afectadas por sequía extrema o excepcional.

Mirando hacia el invierno, las condiciones climáticas estarán influenciadas por patrones del Pacífico, que juegan un papel clave en la dirección de las tormentas. Existe una probabilidad del 71% de que La Niña se desarrolle y permanezca activa durante gran parte del invierno. La Niña, que enfría las aguas del océano Pacífico oriental y central, tiene efectos opuestos a El Niño, que predominó en América del Norte durante el invierno 2023-24.

Históricamente, La Niña tiende a desplazar las tormentas hacia el norte, lo que podría reducir las precipitaciones intensas en Ohio. Al analizar inviernos anteriores influenciados por un patrón débil de La Niña desde el año 2000, se observa que cinco de seis inviernos presentaron menos nevadas de lo habitual y temperaturas superiores a la media. No obstante, algunos meses de enero han mostrado temperaturas significativamente más frías, lo que sugiere que la corriente en chorro podría desviarse hacia el sur, trayendo varias semanas de frío invernal.

En inviernos con patrones más fuertes de La Niña desde 1950, aproximadamente la mitad de ellos han sido fríos y con abundantes nevadas. Sin embargo, otros factores como la actividad solar, la acumulación de nieve en el noreste de Asia y el norte de Canadá, y los patrones de temperatura en el Atlántico podrían influir en la naturaleza del invierno que se avecina, aunque estos elementos aún son inciertos en esta etapa del otoño.