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  • Cuatro etapas clave para identificar el riesgo a tiempo y aplicar estrategias que logren retrasar o incluso revertir el avance del síndrome.
  • La inseguridad alimentaria y las dificultades económicas, son elementos que impactan directamente en la salud de las comunidades.
  • Recomiendan, por primera vez, el uso de terapias basadas en GLP-1 y medicamentos inhibidores de SGLT2 para proteger de manera simultánea el corazón y los riñones.
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Source: Photo by Nathan Cowley on Pexels.com

INDIANÁPOLIS, Indiana — En lo que representa un esfuerzo conjunto sin precedentes para transformar la medicina preventiva y contrarrestar una crisis de salud que afecta a casi el 90% de los adultos en los Estados Unidos, se ha emitido un nuevo marco de actuación clínica global.

La American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology publicaron la primera guía oficial de práctica clínica para el diagnóstico, estadificación y tratamiento del síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM, por sus siglas en inglés).

Este documento de consenso, difundido simultáneamente en las prestigiosas revistas científicas Circulation y JACC, establece que las afecciones cardíacas, metabólicas y renales están profundamente interconectadas y no deben tratarse de forma aislada.

La obesidad, la diabetes tipo 2, la presión arterial alta y la enfermedad renal crónica actúan de manera conjunta, multiplicando exponencialmente el riesgo de complicaciones multiorgánicas graves y mortalidad.

Las cuatro etapas del síndrome

De acuerdo a un comunicado de prensa de la AHA, emitido el 9 de junio de 2026, la nueva directriz médica define un modelo de progresión compuesto por cuatro etapas clave, diseñado para que usted y su proveedor de salud puedan identificar el riesgo a tiempo y aplicar estrategias que logren retrasar o incluso revertir el avance del síndrome:

  • Etapa 1: Comprende a personas con sobrepeso, obesidad o prediabetes, pero que aun no presentan otros factores de riesgo metabólico ni daños en los riñones o el corazón.
  • Etapa 2: Incluye a individuos que ya manifiestan uno o más factores de riesgo metabólico (como hipertensión arterial, lípidos anormales o diabetes tipo 2) o enfermedad renal crónica, pero sin diagnóstico de enfermedad cardiovascular.
  • Etapa 3: Aplica para pacientes con enfermedad cardiovascular subclínica (asintomática) combinada con factores de riesgo de CKM, o con un riesgo predictivo muy alto a 10 años.
  • Etapa 4: Es la fase más avanzada, donde ya existe una enfermedad cardiovascular diagnosticada (como insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria o ataque cerebral) en pacientes que además sufren de obesidad, trastornos metabólicos o afecciones renales.

Innovaciones de evaluación y tratamiento

A nivel de seguridad pública sanitaria, la guía introduce de manera formal el uso de las ecuaciones de riesgo PREVENT.

Esta herramienta informática permite estimar el riesgo cardiovascular a 10 y 30 años integrando variables de la función renal y metabólica, superando los límites de los calculadores tradicionales.

Asimismo, se instruye a los médicos a evaluar determinantes sociales como la inseguridad alimentaria y las dificultades económicas, elementos críticos que impactan directamente en la salud de las comunidades.

En el apartado terapéutico, la guía marca un hito al recomendar, por primera vez, el uso de terapias basadas en GLP-1 y medicamentos inhibidores de SGLT2 para proteger de manera simultánea el corazón y los riñones en pacientes seleccionados con obesidad o diabetes tipo 2. Estas alternativas farmacológicas se complementan con la opción de la cirugía metabólica y bariátrica cuando el caso lo amerite.

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Source: Photo by Haberdoedas Photography on Pexels.com

El doctor Chiadi E. Ndumele, presidente del comité de redacción de la guía y académico de la Johns Hopkins University, enfatizó que la detección temprana es un pilar fundamental para salvaguardar la seguridad pública médica.

Las instituciones firmantes –entre las que se incluyen el respaldo de la Asociación Americana de Diabetes y la Sociedad Americana de Nefrología– recuerdan que el pilar fundamental sigue siendo el apego a hábitos saludables.

Se exhorta a la población a seguir la métrica Life’s Essential 8, que prioriza la actividad física regular, el sueño de calidad, evitar el tabaco y mantener una nutrición óptima para proteger la salud integral a lo largo de la vida.

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Source: Photo by Ketut Subiyanto on Pexels.com

Nuevas directrices contra síndrome cardiovascular renal metabólico fue publicado originalmente en telemundoindy.com